El Mundo Atónito, La Valentía Culé

Ya pasó un día de la épica remontada catalana, partido que nos dejo anécdotas increíbles y sobretodo el nunca dar por muerto a un equipo. La polémica estará sobre la mesa, a pesar de los horrores arbitrales que se mostraron para los dos lados en el desarrollo del juego; pero bueno, así es el fútbol, el ganador siempre es el «ayudado» y el perdedor es la «victima».

Los diarios del mundo mostraron opiniones diferentes, unos apelando un supuesto «robo», otros enalteciendo el milagro vivido en la ciudad condal y otros tundiendo al PSG, después de todo cada reacción es diferente y se respeta. Lo que suena irónico es que los que más reprobaron el trabajo de los parisinos fue la propia prensa francesa , que atacó con todo a los dirigidos por Unai Emery y cuestionó el proyecto del «jeque».

Como había mencionado en la columna pasada, el Barcelona es un equipo experimentado en fases finales, el primer pecado de Emery fue confiarse de su ventaja, apelando a un estilo de juego desconocido (hay quienes dicen que fue una copia china del Atlético de Madrid), algo inadmisible en estas instancias, que al final la ley del fútbol se lo terminó cobrando.

No todo es culpa de Emery, sus muchachos se mostraron nerviosos de inicio a fin. El pánico escénico les pegó duro y terminaron cediendo dos goles sumamente infantiles a inicio del partido. Retiro mis palabras al decir que existía un PSG más maduro, pues se vio claramente que no fue así, ese momento era para que saliera un líder, un hombre que comandará el juego catastrófico de los parisinos… Y nos quedamos con las ganas de verlo, pesó mucho la salida de un hombre como Zlatan Ibrahimovic (no renovó la pasada temporada) en las instancias finales.

Es obvio reconocer las figuras de la proeza catalana; Neymar, Marc André y Piqué. El primero fue quien por diez minutos tuvo a la ciudad a sus hombros, su tiro libre fue vital para recuperar la confianza, el penal fue el esperanzador y su joya de jugada le regaló una espectacular asistencia a Sergi Roberto. Marc André fue quien demostró nervios de acero en el mano a mano frente a Angel Di Maria, el héroe silenciosos de la noche fue sin duda Ter Stegen. Piqué hizo lo de siempre, mostrar «pelotas» en momentos importantes y agigantarse como normalmente lo hace, el español fue una muralla y todo un dolor de cabeza para Edison Cavani.

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